POLITICA Y ECONOMIA

ECONOMÍA: Las empresas recuperadas

Las periódicas instancias referidas a la propiedad del Hotel Bauen implican una referencia obligada a las empresas recuperadas

 

Se denomina  empresa recuperada a  procesos heterogéneos que tienen como elemento común que los trabajadores de una empresa en crisis, para defender la fuente de trabajo, ejercen parcial o totalmente su dirección para hacer funcionar la unidad productiva[i]. Este fenómeno adquiere visibilidad  en el año 2001, pero tiene un surgimiento anterior que puede situarse en décadas tan lejanas como la de 1950 para encontrar los primeros casos de empresas recuperadas en la Argentina, tales como la empresa textil C.I.T.A. (ex SAISA) convertida de sociedad anónima a cooperativa en el año 1952; o la empresa gráfica Cogtal, que fue recuperada en 1956. Ambas empresas aún funcionan como cooperativas 

Desde las primeras experiencias  la literatura se dedicó a evaluar sus posibilidades de desarrollo y si constituyen una alternativa frente al sistema capitalista[ii]. La crisis del 2001, con el surgimiento de muchos casos da pie para que algunos autores consideren este proceso como de construcción de nuevas relaciones desafiantes al capitalismo. De la vereda de enfrente no creen que sea una transformación tan radical, sino por el contrario afirman que ésta tiene un carácter limitado y fundamentalmente sin que haya una real ruptura de la mentalidad asalariada.

En las empresas recuperadas desaparece la figura del propietario del capital pero los trabajadores se ven presionados a vincularse con el mercado para poder subsistir en un ambiente de competitividad Muchas empresas se vinculan al mercado como tercerizadoras de un proceso de descentralización o flexibilización de la producción.

Cualquiera sea la posición adoptada, los aspectos positivos que se señalan son aquellos que indican equidad en el interior de la empresa, flexibilidad en los horarios y mejores mecanismos de rotación de tareas. Sin embargo existen peligros en su mismo funcionamiento tales como auto explotación, burocratización, explotación de otros trabajadores, o problemas para generar cambios en la organización del trabajo especialmente cuando estas empresas se vinculan al mercado

Es un fenómeno que se dio en varias partes del mundo, en Brasil la primera experiencia de recuperación de empresas en quiebra fue en 1991, con la fábrica de calzados Makeril, donde trabajaban 482 personas, y fue resultado de la acción directa de miembros de sindicatos relativamente importantes.

En Uruguay, los primeros casos de recuperación de empresas se produjeron en la segunda mitad de la década de noventa y al  igual que en Brasil, fue importante el trabajo de los sindicatos para difundir el modelo. Paraguay, México y Venezuela se caracterizan por una menor presencia de empresas recuperadas, o la ausencia de estudios acerca de ellas junto a características muy específicas como en el caso de Venezuela. La situación en Venezuela es diferente porque es el estado el que expropia las empresas que han cerrado o están quebrando, normalmente tras huelgas y manifestaciones de los trabajadores.

En los países desarrollados las empresas recuperadas aparecieron con la crisis petrolera de los años setenta, y los estados empezaron a promover las cooperativas de trabajadores, para solucionar el desempleo con un costo relativamente más bajo  en comparación por ejemplo con los subsidios[iii]

En Argentina las estrategias adoptadas[iv] para conseguir el cambio de gestión de las empresas han sido el arrendamiento, el alquiler a los dueños u otro acuerdo judicial y obtención de una reivindicación del Estado, como la expropiación y cesión, casi siempre temporal, en general presionada por la movilización pública, a la cooperativa de trabajadores[v].

En cuanto a su número el Programa Facultad Abierta sobre las empresas recuperadas por los trabajadores tiene un amplio trabajo de campo con actualización de la información básica al año 2016[vi], para situar las dimensiones y características generales del proceso de recuperación de empresas tal como se encontraba en el comienzo del actual gobierno.

En Argentina hay 367 empresas  con más de 15.000 trabajadores. Ese número se incrementó casi 3 veces desde 2003 y son en su mayoría pequeñas y medianas empresas de actividades industriales orientadas al mercado interno y competidoras en producción importada. En promedio, las empresas recuperadas tienen 43,4 trabajadores, algo menos que en 2013 y a lo encontrado en relevamientos anteriores (44,3 en 2004; 45,6 en 2010).

Tienden a concentrarse en el área metropolitana de Buenos Aires, que cuenta  con más del 50% de casos. El 80% de las empresas están radicadas además en el interior de la provincia d Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba y Río Negro.

Si vemos la distribución por sector de actividad, hay una tendencia hacia la disminución proporcional de las empresas industriales, y paralelamente una continuada expansión de la recuperación de empresas en sectores diversificados y de servicios. Las metalúrgicas siguen siendo las más numerosas, pero continúan disminuyendo en proporción con respecto a la preponderancia que mostraban hace algunos años  ya que eran el 29% de las ERT en 2004 y constituían un porcentaje cercano al 20% a principios de 2016.

Los resultados de los estudios de casos permiten mostrar una mezcla de luces y sombras. Si bien se observan éxitos totales y parciales, en el caso de empresas que eran grandes fábricas descapitalizadas la recuperación sólo sirvió para posponer el ajuste. Hernán Neyra especialista en el tema indicó que “muchas de las viejas empresas recuperadas se habían vuelto obsoletas, sin mano de obra ni capital para seguir con la actividad, estaban a cargo de cooperativas mal manejadas, sin experiencia y sin intención de dirigir una empresa. Por lo tanto queda una empresa que no tiene futuro, no hay forma de pensar en esta empresa en términos positivos por la forma social adoptada que no les prohíbe contratar trabajadores. Y además tiene este conflicto que los trabajadores se siguen viendo como trabajadores, no como cooperativistas”[vii].

En cualquiera de las situaciones, la experiencia ofrece la posibilidad de aprender y de usar ese aprendizaje para mejorar la actuación en lo sucesivo.

 

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[i] Rebón, J. (2007). La empresa de la autonomía, Trabajadores recuperando la producción. Colectivo Ediciones/Ediciones Picasso. Buenos Aires

[ii] En Huter, E. (2012) ¿Qué autonomía es posible en una empresa recuperada?: Reflexiones en torno a la organización productiva y del trabajo en la Cooperativa de Trabajo Textiles Pigüé. En Memoria Académica. UNLP Disponible en: http://www.memoria.fahce.unlp.edu.ar/tesis/te.860/te.860.pdf, se desarrollan todas las posiciones

[iii]  Universidad de Oviedo y el Instituto Universitario de Tecnología Industrial de Asturias Estudio sobre las empresas recuperadas por sus trabajadores en contextos de crisis

[iv] En Argentina existen muchas asociaciones de empresas recuperadas que se diferencian por sus objetivos o principios. Para  ver los diferentes estilos se puede consultar Universidad de Oviedo y el Instituto Universitario de Tecnología Industrial de Asturias, op. cit.

[v] Martí, J.P.; et al.  (2004) Empresas recuperadas mediante la modalidad de cooperativas de trabajo. Apuntes para la comprensión de su surgimiento. Unircoop Americas.

[vi] Programa Facultad Abierta, SEUBE. UBA  Las empresas recuperadas por los trabajadores en los comienzos del gobierno de Mauricio Macri. Estado de situación a mayo de 2016. Disponible en http://www.recuperadasdoc.com.ar/propias.html

[vii] Conferencia dictada en el marco de la actividad de mayo de este año, “Conflictos legales y económicos en empresas recuperadas”  de la Facultad de Derecho de la UBA